domingo, 31 de agosto de 2025

LO QUE NOS MUEVE

Hoy es mi último día sola antes de que los niños vuelvan de las vacaciones con su padre. He estado un mes sola, en el que he podido ocuparme sólo de mí, de mi trabajo, mis proyectos creativos, mi nuevo coche...

Apuro las últimas horas, ya cocinando para toda la semana, poniendo lavadoras, leyendo y escribiendo a ratos. 

He empezado a leer "El túnel", de Ernesto Sábato, una recomendación que me ha hecho una persona con la que comparto gustos literarios. Por el momento, me está gustando. Me recuerda, al menos el principio, al cuento que escribí hace muchos años, "El perverso polimorfo".

También estoy leyendo publicaciones "random", y he pensado pegar una de ellas aquí.  La atribuyen a Mahatma Gandhi, no sé si es cierto porque no suelo dar por supuesto todo lo que se cuelga en las redes. 

La cuestión es que en ese texto se condensa parte de la forma que tengo de ver las cosas. Incluso tiene que ver con la frase de Martin Luther King que escribí en la cabecera del blog. "Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía plantaría un árbol", y es que quizás soy demasiado ingenua, pero no puedo ser de otra manera. Mientras hay vida, hay esperanza. Incluso, sin vida, no sabemos qué hay más allá. 

Copio a continuación el texto atribuido a Mahatma Gandhi.

“Voy a seguir creyendo, aún cuando la gente pierda la esperanza. Voy a seguir dando amor, aunque otros siembren odio. Voy a seguir construyendo, aún cuando otros destruyan. 

Voy a seguir hablando de paz, aún en medio de una guerra. Voy a seguir iluminando, aún en medio de la oscuridad.

Y seguiré sembrando, aunque otros pisen la cosecha. Y seguiré gritando, aún cuando otros callen. Y dibujaré sonrisas, en rostros con lágrimas. Y transmitiré alivio, cuando vea dolor. Y regalaré motivos de alegría donde solo haya tristezas. Invitaré a caminar al que decidió quedarse. Y levantaré los brazos, a los que se han rendido.

Porque en medio de la desolación, habrá un niño que nos mirará, esperanzado, esperando algo de nosotros. Y aún en medio de una tormenta, por algún lado saldrá el sol. Y en medio del desierto crecerá una planta. Siempre habrá un pájaro que nos cante, un niño que nos sonría y una mariposa que nos brinde su belleza”.

(Mahatma Gandhi)

viernes, 29 de agosto de 2025

FOLLAR MENTES

Esta semana, el cine y el teatro español han perdido a dos iconos, Verónica Echegui y Eusebio Poncela. 

Vi Martín H. en el cine, con mis amigas. Recuerdo que llegamos tarde y sólo quedaban unas butacas en primera fila. El plano inicial de Juan Diego Botto, caminando hacia la cámara, nos envolvió de tal modo, que creíamos que estábamos dentro de la pantalla "Parece que se va a caer encima de nosotras", - susurró mi amiga en la oscuridad de la sala.

Vi esa película infinidad de veces. Me gustaba desmenuzar cada uno de sus mensajes. Su guión era magistral. De todos esos mensajes, uno se quedó grabado en mi memoria, con algo que decía Eusebio Poncela, a través de su personaje, Dante, al personaje Martín H. "El placer no está en follar. Es igual que con las drogas. A mí no me atrae un buen culo, un par de tetas o una polla así de gorda. Bueno, no es que no me atraigan. Me encantan, pero no me seducen. Me seducen las mentes, me seduce la inteligencia, me seduce una cara y un cuerpo cuando veo que hay una mente que los mueve, que vale la pena conocer. Conocer. Poseer. Dominar. Admirar. La mente, Hache. Yo hago el amor con las mentes. Hay que follarse a las mentes."

Era muy joven cuando vi la película por primera vez, y aunque entendía perfectamente a qué se refería, ha sido con el paso de los años cuando he sentido y experimentado la profundidad de esta afirmación.

Durante una parte importante de mi vida, me ha movido principalmente la atracción física. Eran relaciones sin consistencia, a pesar de que se extendieran en el tiempo, con mayor o menor implicación emocional. Sin embargo, no me aportaban nada a nivel intelectual, y llegaba un momento en el que la atracción disminuía, y esa persona ya no me estimulaba de ninguna manera, implicando distanciamiento y ruptura. No aportaban nada en mi vida.

Una vez que me di cuenta de esto, decidí que sólo iniciaría relaciones con personas que me aportasen algo más que una atracción física. Personas inteligentes, creativas, que cultiven algún arte...escritura, pintura, escultura, música... Con las que puedas hablar de cualquier tema, y con las que sientas conexión mental, más allá de la atracción física. Personas que admire y que quiera tener presentes en mi vida, siempre, de alguna manera, para que cuando la atracción física decaiga, pueda seguir follándome sus mentes.


lunes, 25 de agosto de 2025

ABRIR PUERTAS

A veces, la vida nos sorprende y pone en nuestro camino posibilidades que teníamos olvidadas. Puertas que habíamos cerrado porque nadie había querido atravesarlas con nosotros. 

Quizás, alguien las había abierto y se había asomado tímidamente, para luego volver a cerrarlas, abrumado por lo que significaba o implicaba.

No todo el mundo está preparado ni dispuesto a abrir todas las puertas, y cuando dependes de otra persona para atravesarlas, si no encuentras quien quiera hacerlo, acabas por desistir, cerrarlas y echar el pestillo. Guardas la llave en algún cajón y, con el tiempo, te olvidas de que existen esas puertas.

Pero como decía, a veces la vida nos sorprende y pone en nuestro camino a personas que no sólo están dispuestas a atravesar las puertas con nosotros, sino que te enseñan sus propias puertas y te invitan a atravesarlas con ellos. Dejas de ser el anfitrión para convertirte en invitado, y entonces entiendes que esa persona también está dispuesta a atravesar tus propias puertas, y buscas en el cajón aquella llave olvidada. Y esta vez no estoy hablando de la llave de un coche...

ROMPER PATRONES

Hace mucho tiempo que sé que he venido a romper patrones. Por supuesto, no era consciente del nombre técnico, pero sí de su significado. 

Lo supe cada vez que sentía cómo mi madre echaba de menos su independencia, y cada vez que notaba que añoraba trabajar fuera de casa. Renunció a todo por poder hacerse cargo de todas las tareas domésticas en solitario.

Lo supe cada vez que sentía la ausencia de mi padre, que se desvinculaba de cualquier actividad que no fuese laboral, y además se quejaba prácticamente de todo.

Lo supe cuando decidí que yo criaría a mis hijos desde el inicio, rompiendo el patrón que arrastran las familias de mis progenitores, donde en la más tierna infancia, y a veces, hasta la edad adulta, eran las abuelas quienes se hacían cargo del cuidado de los nietos. 

De esta manera, decidí ser independiente económicamente, dar prioridad a mi vida laboral, demorar la decisión de ser madre hasta que pudiese compaginar el trabajo con la crianza, y no quedarme en relaciones que no me hacían sentir bien.

Espero que mis hijos sigan en la misma senda de priorizar su independencia, hacerse cargo de sus decisiones y apartar de su camino a las personas que les drenan.

A veces, la única manera de cambiar las cosas, es empezar a cambiar uno mismo, y a partir de ahí, generar un patrón sano. De esta manera, eres espejo para las personas que tienes más cerca, generando otro tipo de dinámicas. 

domingo, 24 de agosto de 2025

ENAMORADA

Esta semana, alguien ha entrado en mi vida. Era algo que, hace meses, había entendido que era necesario que buscase, a pesar de mi resistencia habitual a este tipo de cosas. Me habían recomendado páginas en internet, que visité con asiduidad, pero no encontré nada que me interesara realmente.
Fue en una comida familiar, cuando mi hermano me lo recomendó. "Es el mejor", me dijo, sin dudar. Es cierto que su apariencia física me gustaba. Su porte, su silueta, y su mirada felina me atraían especialmente. Su personalidad también me fascinaba, especialmente su autonomía y practicidad. Así que, sin pensarlo demasiado, decidí dar un paso más y conocerle en persona.
El flechazo fue instantáneo. Cualquiera de las idealizaciones que mi mente ya había acariciado, se quedaban cortas en el plano físico. Aún así, decidí tomarme tiempo y pensarlo con calma. Analizar los pros y los contras. El famoso "me conviene o no me conviene". 
Pasaron los días y las semanas, hasta que una compañera de trabajo me preguntó si me había decidido por él o no. Me di cuenta en ese momento, que no podía demorar más mi decisión. Ella me animó. Tenía un amigo común que podía facilitar un encuentro, y yo le dije que sí, así que acordamos que podríamos encontrarnos definitivamente en un par de semanas. El mes de agosto siempre ralentiza los procesos.
El martes 19 de agosto, por fin, nos encontramos cara a cara. Un momento emocionante porque nunca había manejado algo así, tan práctico y sofisticado al mismo tiempo. 
Alguien que le conoce bien me explicó previamente cómo debería comportarme para que las cosas fluyeran. Cuáles son sus necesidades y sus reacciones en cada situación, y cómo podría reajustar determinados parámetros si nuestra compatibilidad estaba comprometida.
Una vez que las recomendaciones finalizaron, llegó el contacto físico. Los ajustes necesarios para que la conexión entre nosotros funcionase. Me llevó un par de horas hablar su mismo lenguaje, y conocer el punto exacto en el que él reaccionaría como yo quería, pero superadas esas dos primeras horas iniciales, nuestra relación ya está completamente consolidada. Cuento las horas para reencontrarme con él y sentir de nuevo esa conexión especial que ya existe entre nosotros, donde él me da lo que quiero y yo le doy lo que necesita.
En un rato, bajaré a buscarle al garaje para que me lleve a encontrarme con unas amigas. Mi BYD Seal U dm-i, me espera ya impaciente, con la batería cargada al 100%. Mi única duda es si le dejo el techo panorámico o lo abro por completo, aprovechando todavía el buen tiempo.

viernes, 15 de agosto de 2025

FELIZMENTE SOLA

Me gusta estar sola. No siempre puedo estarlo porque los niños están casi todo el tiempo conmigo durante el curso escolar, aunque cada vez son más independientes, y a pesar de que estemos los tres juntos en casa, cada uno busca su espacio de soledad.

Estos días, que los niños están con su padre, para mí son festivos aunque trabaje. No tengo que pensar en comidas y cenas elaboradas, ni poner lavadoras cada día, ni estar pendiente de qué necesitan, ni mediar en sus conflictos cotidianos.

Estoy felizmente sola. Los días que trabajo, me levanto con calma. Ducha, vestirme, café, maquillaje, perfume de mi amigo Roberto...y cierro la puerta con llave al salir, porque nadie se queda dentro, salvo los peces de los acuarios.

Al llegar a casa, me quito las sandalias, cierro ventanas, enciendo el aire acondicionado, echo comida en los acuarios, me preparo algo rápido para comer, recojo y me siento a gestionar temas pendientes, -estos días la compra de un coche nuevo y la instalación de un punto de carga en el garaje-.

Quito algas en el acuario de agua dulce y doy de comer a la anémona. Ella ya conoce mi tacto y sus tentáculos sujetan el pellet de camarón cuando se lo coloco con cuidado sobre su boca. Los peces payasos se retiran un momento, pero vienen a jugar con mis dedos antes de que saque la mano del acuario.

Me siento en el sofá, elevo una parte de la mesa de centro y apoyo mi tablet para escribir cómodamente. Las horas vuelan mientras las puntas de mis dedos golpean suavemente las teclas virtuales. La historia avanza lentamente, mientras el sonido rítmico y constante del agua cayendo en cascada en los acuarios me acompaña. 

A veces, contesto un mensaje o alguna llamada, entre ellas, por supuesto nunca puede faltar la llamada diaria a mi padre, sobre las ocho, para confirmar que sigue con su queja habitual.

La mayoría de los días, me sorprendo de lo tarde que se ha hecho tan deprisa. Ceno algo ligero y me acuesto. Otras veces, me doy un baño con espuma y gel de vainilla. Hundo la cabeza en el agua y escucho...Los sonidos se oyen amplificados. Escucho a los vecinos y otros ruidos que habían pasado desapercibidos fuera del agua. Me siento como en una burbuja, rodeada de paz y tranquilidad. En un mundo a parte y propio, que nunca nada ni nadie me podrá quitar.

Los festivos, como hoy, me despierto con calma. Leo o escribo en la cama, antes de poner los pies en el suelo. Me incorporo despacio. Desayuno, ducha, vestirme...hoy tengo comida con una de mis mejores amigas en Lavapiés. 

Otras veces, preparo la comida para unos cuantos días. "Ok Google. Cuéntame las ultimas noticias". Y Google me pone al día. "Ok Google. Pon música de Evanescence". Y Google selecciona una primera canción de Evanescence y el resto de otros grupos de rock alternativos. Cuando me apetece bailar mientras cocino, le pido música de Shakira, para mover las caderas mientras remuevo la comida en la sartén. 

Riego las plantas con el agua del acuario de río. Mi casa parece un vergel. La monstera amenaza con salir por la ventana y la buganvilla, aunque sin flores, por estar en el interior, trepa por el techo. Los potos, en su crecimiento desbocado, extienden sus ramas en los lugares más insospechados. El tronco del Brasil de mi habitación, luce lustroso con sus hojas enormes verde intenso, extendiéndose casi hasta el techo. El bonsái ha brotado de nuevo, tras la sequía que sufrió en mis vacaciones.

Éste es mi refugio. Plantas, peces, agua, música, creatividad...paz...en este caluroso mes de agosto que puedo disfrutar de estar sola.

Y es en esta tranquilidad, en esta paz, cuando me doy cuenta de lo que valoro estar sola, sin que nadie me diga lo que tengo que hacer, sin sentir la obligación de agradar a los demás, sin comer si no me apetece comer, sin dar explicaciones, sin hablar si quiero estar en silencio, sin comunicarme con el exterior...Una lista inacabable de "sin" que me deja ser yo. Genuina y libre. Sin ataduras, sin compromisos, y regalándome lo que quiero sin juzgarme.

Mamás y Papás: Una realidad que no debemos olvidar...

Una joya en el corazón de Madrid