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martes, 7 de octubre de 2008

Mi rincón favorito


Hace años que escuché Evening Falls, de Enya, por primera vez, y me sentí transportada a otro mundo. Logra relajarme, que me olvide de todo durante unos segundos y sólo piense en mí. Así que, debido a mi estado, he decidido cambiar la banda sonora del blog, y dejar a Creep en la retaguardia.

Dentro de esta etapa en busca de la relajación, totalmente distinta a lo que he vivido hasta el momento, y en la que me acompaña "mi querido amigo Murakami", he encontrado un aliado: Mi rincón favorito. La esquina del sofá en la que me recuesto a leer, junto a la ventana. Al cerrar los ojos, el murmullo a agua de la pequeña fuente que se esconde entre las plantas, es capaz de trasladarme a mi lejana, mágica y querida tierra.

Dejo aquí la letra de la canción de Enya, para todos los que se encuentren lejos de su casa, y también para que los que estén cerca, sepan apreciarla.

EVENING FALLS

When the evening falls
And the daylight is fading,
From within me calls
Could it be I am sleeping?
For a moment I stray,
Then it holds me completely
Close to home - I cannot say
Close to home feeling so far away

As I walk the room there before me a shadow
From another world, where no other can follow
Carry me to my own, to where I can cross over
Close to home - I cannot say
Close to home feeling so far away

Forever searching; never right,
I am lost in oceans of night.
Forever hoping I can find memories
Those memories I left behind

Even though I leave will I go on believing
That this time is real - am I lost in this feeling?
Like a child passing through,
Never knowing the reason
I am home - I know the way
I am home - feeling oh, so far away


lunes, 18 de agosto de 2008

Tokio blues


Ayer por la noche terminé de leer mi segundo libro de Haruki Murakami, Tokio blues Norwegian Wood.

Era tarde, pero no podía dejar de leer. La curiosidad pudo al sueño, y cuando terminé, un sentimiento entre la tristeza y la desesperanza me impedía conciliar el sueño.

Es un libro distinto a Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, pero escrito con la misma fluidez y familiaridad. Aparecen personajes igual de extravagantes y hasta hay historias y temas recurrentes. Sin duda, te deja la misma sensación de que lo que lees es algo autobiográfico, de que sólo describe así una situación o un personaje alguien que lo ha vivido o conocido a esa persona.

De nuevo, me vuelve a recordar a las historias que escribí hace tiempo, cuando tenía la misma edad que el protagonista y compartía mi tiempo con personajes extravagantes, que me envolvían en situaciones extrañas.

La muerte también me rondaba, al igual que al protagonista, y a veces, como en el libro, ésta era prematura. Habla también de aprovechar las oportunidades que crees que merecen la pena, de involucrarte y tomar decisiones.

Hace unos días que pienso, precisamente, en la toma de decisiones. Cuando la vida presenta ante ti una encrucijada y debes elegir. No siempre el camino más fácil es el elegido, pero nunca sabremos qué hubiese ocurrido de haber seleccionado el otro camino. Hace un tiempo me vi en esa situación y decidí elegir el camino más complicado, pero el que necesitaba y el que la razón, el cuerpo y el corazón me pedían que comenzase. Sabía que aunque era el más duro, sería el mejor para mí, y ahora sé que no me equivoqué...

En definitiva, es un libro que, nada más terminarlo, te pide que vuelvas a leer esas primeras páginas, y podrás situar perfectamente la situación de la que te habla en un principio, que cuando leíste en un primer momento pudo desconcertarte. Podría pensarse que es un libro circular... y hablando de circular, parece que el director franco-vietnamita Tran Anh Hung va a comenzar a rodar la versión cinematográfica de esta novela. Es el mismo director que rodó Cyclo, una película que vi hace años y me pareció descorazonadora, pero que mereció la pena sólo por la escena en la discoteca en la que la protagonista bailaba al ritmo de Creep, de Radiohead...

Quien quiera descargar este libro gratis, que pinche aquí

miércoles, 7 de mayo de 2008

Viaje a ninguna parte


"When you are far
I can´t look in your eyes
just like an angel
your skin makes me cry..."


La canción suena en mi mente.

" Float like a feather
in a beautiful world
I wish I was special..."


No sé cuándo fue el momento en que decidí que no podría enamorarme de alguien a quien no le gustase esa canción.

" But I´m a creep
I´m a waverer..."


Supongo que surgió, de repente. Tampoco es algo que me importe demasiado. Pero sé que hay una razón. Todo tiene una razón.

" I don´t belong here...
taking it highest
I´m out of control
I want a perfect body
one perfect soul
I want you notice it
when I´m not around "


Creo que era una excusa adolescente para dejar a las parejas que no me gustaban lo suficiente. No es una excusa demasiado convincente pero, al menos, era una excusa. Una razón en una adolescencia donde la razón no tenía cabida.

" I wish I was special...
But I´m a creep
I´m a waverer...
I don´t belong here...
I don´t belong here..."


El paisaje castellano es árido. Plano. Amarillo. Carente de vida.
La mujer me mira. Mira mis uñas largas. La trencita en un mechón de mi pelo y el cascabel que cuelga de la pulsera de mi tobillo. Y mi vestido de tirantes. Me juzga.
La niña me mira como lo hacen todos los niños, fijamente, como sorprendida de verme, de reencontrarme. Sus ojos parecen decirme: "¡Cuánto tiempo sin verte!. ¿Dónde te habías metido?."
La anciana me mira vagamente, con la tranquilidad y parsimonia que dan los años. Sin interés. Ni siquiera se molesta en juzgarme. Por un momento, la envidio, por haber llegado hasta tan lejos. Y me pregunto si alguna vez podré ir sentada en un maldito vagón, con mi hija y mi nieta a mi lado, como ella. Pero ya conozco la respuesta: NO. Porque intuyo que nunca tendré hijos.

" I don´t belong here..."

No pertenezco a ningún lugar. Siempre he tenido esa sensación.
Observo esa bolsa de plástico, perdida, sobrevolando ese estéril, aburrido y amarillo paisaje. Empujada a merced del viento. Sin rumbo.
Una bolsa blanca de plástico recortada sobre el cielo azul plomizo...como una pequeña nube sintética. Y pienso que todo se diluye en la nada, todo acaba haciéndolo, tarde o temprano...
Tengo la sensación de que esto lo he vivido antes...


Mamás y Papás: Una realidad que no debemos olvidar...

Una joya en el corazón de Madrid