viernes, 6 de febrero de 2026
ANESTESIADA
miércoles, 21 de enero de 2026
TRUMP. CUANDO UN IDIOTA GOBIERNA UNA DE LAS POTENCIAS MUNDIALES
No hay nada peor que un idiota con poder. He podido comprobarlo de cerca en la política madrileña, principalmente en la época en la que participé en la asociación de vecinos de mi barrio y los políticos y cargos públicos se acercaban a nosotros con intenciones de todo tipo. Te dabas cuenta rápidamente que el cargo les quedaba grande, pero al fin y al cabo, no eran personas muy poderosas, concejales o alcaldes a lo sumo. Su capacidad para extender su insensatez y estupidez estaba muy limitada, afortunadamente.
El problema surge cuando hay un idiota gobernando una de las potencias mundiales, y sobre todo, con una capacidad armamentística y de destrucción incuestionables.
Recuerdo aquella mañana de noviembre de 2016. Me encontraba en Las Palmas de Gran Canaria, en unas mini vacaciones. Encendimos la televisión en la habitación del hotel, y allí teníamos las noticias dando como ganador de las elecciones a Trump. Me pareció una broma de mal gusto, pero era real. Su mandato, como no podía ser de otra manera, no dejó lugar a dudas de que el cargo le quedaba grande. Después, llegaron unos años de respiro, con este narcisista abominable fuera de la Casa Blanca, aunque después de haber perdido las elecciones, intentó un autogolpe de Estado el 6 de enero de 2021, asaltando el Capitolio, después de que sus intentos de anular las elecciones que perdió, fracasaran. El amago del Capitolio no salió adelante pero sí mostró la cara dictatorial de un Donald Trump sin complejos.
Sin embargo, en noviembre de 2024, Trump vuelve a ganar las elecciones, algo que no logro entender. No soy capaz de ponerme en la cabeza de alguien que pueda votar a este personaje. La cuestión es que ya esta segunda vez, después de haber experimentado perder un poder casi sobrenatural, está dispuesto a no dejar títere con cabeza. Empezó atacando al resto de países con aranceles comerciales, despidió a funcionarios públicos, creó un cuerpo de seguridad privado que sigue todas sus órdenes sin cuestionarlas, aunque suponga tirotear a personas inocentes en plena calle, secuestró y echó del país a familias enteras indiscriminadamente porque no cumplen su estándares de raza aria, secuestró al presidente de Venezuela sin ningún respaldo político del Senado y dejó en el Gobierno a una mujer de paja que manipula a su antojo, y ahora arremete contra Dinamarca porque quiere anexionar Groenlandia a USA, amenazando de nuevo con aranceles comerciales. Todo esto salpicado con comportamientos infantiles como publicar en redes sociales durante la madrugada chats privados mantenidos con presidentes de países europeos, o enfadarse por no haber recibido el Nobel de la Paz, cargando contra el gobierno de Noruega, creyendo que son ellos quienes deciden las personas galardonadas.
Sinceramente, no sé en qué acabará esta situación, pero me temo que, o alguien desde su propio partido le para de alguna manera, o viviremos una escalada peligrosa a nivel mundial. Hay personas que dan por hecho que perderá las elecciones de mitad de mandato en noviembre de este año, pero creo que todavía quedan muy lejos y aunque las perdiera, continuará en el poder y, además, podrá denunciar de nuevo un falso "pucherazo" electoral, legitimándole más en su loca persecución a quien no es tan naranja o fascista como él. Quizás, como humanidad, deberíamos empezar a pensar en "blindar" legalmente nuestras instituciones políticas para evitar que megalómanos dictatoriales y narcisistas llegasen al poder, o nos encaminaremos, más pronto que tarde, a la autodestrucción inexorable.
Quizás, haya esperanza después de que el primer ministro de Canadá plantara cara a Trump, en Davos, manifestando que el viejo orden mundial ha muerto y llamando a la creación de nuevas alianzas entre países.
domingo, 18 de enero de 2026
AUTOSABOTAJE
jueves, 15 de enero de 2026
ESCÚCHATE
Es frecuente que las personas cercanas nos den consejos. A veces, estos consejos parecen mandatos. Últimamente, además, ya lo comenté en otra entrada, puedes encontrar muchos de estos consejos o mandatos en las redes.
Las personas que nos encontramos en pleno proceso de cuestionarnos a dónde queremos dirigir nuestra vida, entre las que me incluyo, estamos más expuestas a recibir estos consejos. Escuchamos lo que debemos hacer. Lo procesamos, y a veces, nos sentimos mal porque no somos capaces de seguir estos consejos. Sentimos que nos hemos fallado a nosotros mismos, y a la persona que nos está acompañando en el proceso, por no seguir sus instrucciones.
Te piden que te alejes de las personas que no te valoran, y yo me pregunto ¿qué significa que no te valoran?. ¿Que no te escriben mensajes, al menos, tres veces al día?. ¿Que no te llaman todos los días?. ¿Que no te juran amor eterno antes de la quinta cita?. ¿Quizás yo misma estoy lanzando señales de que no valoro al otro?. Etiquetan, sentencian, nos miden a todas las personas con los mismos parámetros, sin tener en cuenta que cada uno arrastra su mochila, y la combinación de esas dos personas y cada una de sus mochilas, en un momento determinado, implican una conexión única que no se puede cuantificar ni juzgar.
Lo peor es que muchos de los consejos que escucho van en contra de mi experiencia personal. Se podría decir que las relaciones que he tenido refutan prácticamente todos los principios que escucho. Relaciones que para la mayoría serían idílicas fueron un fracaso, y relaciones que serían tildadas como desastrosas, resultaron ser muy buenas durante mucho tiempo. Lo que está claro es que con los estándares que, supuestamente, hoy deberíamos establecer y sostener, yo no debería haber iniciado ninguna relación.
En definitiva, para aquellas y aquellos que os estéis preguntando si optáis por el contacto cero, por ignorar las señales, o seguir al milímetro los consejos de familiares, amigos, o el algoritmo en las redes, yo también me sumo a dar consejos. Haced lo que queráis. Haced lo que sintáis que tenéis que hacer.
No os sintáis culpables por dejar la relación.
No os sintáis culpables por seguir en la relación.
No os sintáis culpables por no escuchar los consejos.
Si decidís no decidir, está bien. Si decidís decidir, está bien.
Cada persona tiene su proceso, y nadie te puede forzar a tomar decisiones, porque al final, quien lo vivirá, quién lo sufrirá, quien lo experimentará, quien tendrá que vivir con lo que ocurra, eres tú. Nadie más. Ni familiares, ni amigos, ni terapeutas, ni coaches. Sólo tú, ante tus decisiones. Ante tu vida. Así que, escúchate en libertad. Sólo tú tienes la respuesta.
miércoles, 14 de enero de 2026
LA NO DESPEDIDA
Una despedida que no fue.
Una extraña sesión de cine en la que intentamos mantener una distancia imposible, que finalmente rompimos.
Un último encuentro en el que volvimos al inicio, aún con más intensidad, al haber experimentado fugazmente la pérdida.
Lo intenté, pero fui incapaz de sostener la distancia.
Lo intenté, aún cuando aquella tarde, él me había sorprendido con algo que no podía imaginar. Cuando le vi, allí de pie, esperándome, supe que mi intento de huida sería en vano, pero necesitaba intentarlo. Aunque fuese para fallar. Aunque fuese para ser consciente de que aquella historia no había llegado a su fin.
sábado, 10 de enero de 2026
PRIVILEGIADOS
- No dejas que te quieran, - le digo.
Él se queda un momento en silencio. Después, contesta, pero no presto atención a lo que me dice. No se lo he dicho para que conteste. Lo he dicho sólo para que lo escuche, como hicieron conmigo en el pasado, en varias ocasiones.
A veces, es necesario que alguien nos muestre el bloqueo y el sabotaje que nos hacemos a nosotros mismos. A veces, es necesario que alguien nos diga esta frase, aunque sea una falacia, porque el amor no pide permiso para ser. Simplemente, es, a pesar de que la persona destinataria de ese amor no quiera ser amado, o incluso, ignore que es amado.
Confundimos ser amado con disponibilidad emocional. A veces, nos sentimos en la obligación de corresponder al amor que otra persona siente por nosotros, sin ser conscientes de que sentir, o el hecho de poder inspirar en otra persona ese sentimiento, es ya suficiente.
Paradójicamente, la misma persona que unos días antes había admitido no dejar que le quisieran, me dice "Somos unos privilegiados por sentir lo que sentimos. Piensa en cuántas personas no pueden experimentar esto". Tiene razón, pero ahí está la contradicción. Por un lado, rechazamos sentir y sentirnos amados, y por otro, nos percibimos como privilegiados por ambas cosas.

