Hay personas que lo llenan todo. No hay espacio para nadie más. Incluso, sin quererlo, sin proponérselo, casi evitándolo. Cuando te das cuenta, a pesar de que no quieras, estás atrapado.
Te ayudan a evolucionar en muchos aspectos de tu vida. A nivel intelectual, creativo, espiritual... Dibujan, escriben, tocan algún instrumento, cantan, componen... Las conversaciones nunca decaen. Los silencios están llenos de significado, a través de miradas que hablan.
Intentas alejarte. Valoras otras opciones... Al final, te preguntas por qué sigues buscando algo que ya tienes. Anticipas la pérdida. No puede ser tan perfecto. La realidad es que nadie más tiene cabida si ellos están presentes. Ni siquiera en su ausencia, sientes que se han ido. Les has elegido sin ser consciente.


