Una noche más, el ritual del baño.
Enciende una vela. Hoy, de olor a frambuesa. Esparce un puñado de sales marinas.
Se introduce en el agua caliente. Se tumba en la bañera. Mete la cabeza. El cabello flota en la superficie mientras contiene la respiración.
Deja salir un par de burbujas de su nariz. Permanece un poco más bajo el agua. Calma.
Lo sabe. Siempre lo sabe. La certeza le ha perseguido siempre. No sabe cómo lo sabe. Pero lo sabe. Nunca falla. Pero no puede decirlo. Cada uno tiene que hacer su proceso. Avisar nunca ha funcionado. Nunca le han creído. Tienes que estar preparado para entenderlo.
Piensa en el mar. Quiere volver allí lo antes posible. Sentirse en casa. Que sus pies se hundan en la arena blanca y plateada. Sentir la brisa en su cara. El olor intenso a mar. El agua fría en sus pies.
Se queda flotando en la bañera mientras recuerda la letra de la canción de los Héroes del Silencio. Aquella época en la que esa canción era como un himno. Todavía no sabía que lo que creía que ocurriría era cierto. Le costaba creerlo aunque lo supiera. Nunca creyó merecerlo. Nunca creyó ser tan buena como para que se cumpliera, aunque en el fondo, lo supiera.
La letra de la canción irrumpe en su pensamiento.


No hay comentarios:
Publicar un comentario