miércoles, 1 de abril de 2026

EL TIEMPO NO EXISTE

Me encontraba en ese santuario al que recurro siempre que puedo. Mi lugar de paz. Tumbada en la bañera, sumergida en el agua caliente, mi mente retrocedió más de 25 años atrás.

Un encuentro inesperado con alguien de mi pasado, me transportó a aquel momento en el que la empresa constructora de mi piso, me dio las llaves. Fue una tarde muy emocionante, donde todos los vecinos recibimos la preciada entrada a nuestras casas. Algunos ya eran amigos. Otros, desconocidos, pero la vida tenía preparadas muchas sorpresas para nosotros. De hecho, uno de estos vecinos, en aquel momento, desconocido, se convirtió en mi pareja durante ocho años, un tiempo después, pero eso ya es otra historia.

Aquella tarde, mi pareja de aquel momento, me dijo algo inapropiado. Algo que ya no recuerdo. Otro vecino, que estaba junto a nosotros, intervino y me ofreció llevarme a mi nueva casa si mi pareja no podía hacerlo.
Este vecino se encontraba solo. Había roto con su pareja, con la que había comprado el piso. La felicidad que la gran mayoría sentíamos, para él era una sensación agridulce.

No sé cómo, cuando llegamos a la urbanización, y subimos a los pisos, ya noche cerrada, y sin electricidad todavía, sólo alumbrados por linternas y la luz de la calle, este vecino que se encontraba solo, subió conmigo a mi casa. Recuerdo que nos acercamos a la ventana del salón y nos asomamos, en penumbras. Era noviembre y hacía frío. No recuerdo si había alguien más con nosotros en ese momento. Sólo le recuerdo a él. Después, fuimos nosotros quien le acompañamos a su casa.

Unas semanas más tarde, le encontramos con su ex pareja. Parecía que habían retomado la relación y nos alegramos por él. Todo lo demás, es historia.

Abrí los ojos y me vi sentada en la bañera, en uno de los baños de ese piso que acababa de estrenar. Ya había luz, y agua caliente. Habían pasado también más de 25 años, aunque para mí hubiesen transcurrido sólo unos segundos. Pensé entonces que el tiempo no existe. Es una construcción que nuestra mente necesita para darle sentido a los acontecimientos de nuestra existencia, pero podemos revisitar esos lugares y vivir de nuevo esos momentos, aunque no sea lo que realmente está experimentando nuestro cuerpo.

En esos pensamientos, resonó una frase de Rubén, una persona que fue muy importante para mí en una época determinada. "Vas a destrozar tu futuro si sigues pensando que la vida es circular". Me lo decía él, que presumía de saber "detener el tiempo". Y, en efecto, el tiempo se detiene, y hasta retrocede, y cuando te das cuenta, han pasado 25 años, has tenido hijos, has tenido otras parejas, otros trabajos, seres queridos que ya no están, has evolucionado, y no sabes por qué, personas del pasado aparecen de nuevo en tu vida. De repente. Sin buscarlos. Quizás, sólo para recordarte que la vida es sueño, que todo depende de tu percepción de las cosas, que puede que haya vidas paralelas en las que las cosas ocurrieron de otra manera, y hay retazos que, de vez en cuando, se cuelan en esta vida que ahora percibes como única, cuando no se trata más que de un encadenamiento de variables y decisiones determinadas que hacen que las cosas sean como percibes que son.

Recuerdo entonces la mirada de una perra, con su cabeza apoyada en mis rodillas, y un gato sentado a mi lado, mirándome fijamente. En ese momento, sentí que los tres estábamos atrapados en otra vida posible. Escuché entonces su voz "La perra se comporta diferente cuando tú estás en la casa."

martes, 17 de marzo de 2026

ELEGIDO

Hay personas que lo llenan todo. No hay espacio para nadie más. Incluso, sin quererlo, sin proponérselo, casi evitándolo. Cuando te das cuenta, a pesar de que no quieras, estás atrapado. 

Te ayudan a evolucionar en muchos aspectos de tu vida. A nivel intelectual, creativo, espiritual... Dibujan, escriben, tocan algún instrumento, cantan, componen... Las conversaciones nunca decaen. Los silencios están llenos de significado, a través de miradas que hablan.

Intentas alejarte. Valoras otras opciones... Al final, te preguntas por qué sigues buscando algo que ya tienes. Anticipas la pérdida. No puede ser tan perfecto. La realidad es que nadie más tiene cabida si ellos están presentes. Ni siquiera en su ausencia, sientes que se han ido. Les has elegido sin ser consciente. 

sábado, 14 de marzo de 2026

NUEVA VERSIÓN

Me puso sobre la pista alguien muy cercano, hace unos meses. "Mi hija dice que no querría tener un novio como yo". Lo dijo mirando al vacío, evitando mi mirada, intentando no mostrar emoción, mientras yo pulsaba el botón del ascensor. Le pregunté por qué, pero no contestó. No era necesario que contestara. Esa frase se ha quedado suspendida en mi mente durante todos estos meses.

El otro día, escuchando el podcast de Gabriel Rolón del que hablo en otra entrada del blog, recordé esa frase, cuando el psicoanalista hablaba sobre la pregunta que nos haríamos a nosotros mismos, si somos la persona que queremos ser.

Pensé también en que mi hijo adolescente ha comenzado su incursión en el mundo sentimental, y observo en él patrones que yo también he tenido, pero sobretodo, pienso en qué tipo de vínculo está creando, y si él elegiría a una pareja como yo.

Mezclando todas estas cuestiones en mi cabeza, llegué a la conclusión de que no me gustaría que mi hijo tuviese una pareja como yo, y que además, tampoco soy la persona que me gustaría ser. Al menos, no en su totalidad.

"¿Qué tengo que cambiar para ser la persona que quiero ser?", me pregunté. Lo sabía. No era necesario pensar. Comencé a hacer los cambios necesarios. Primero, en mi forma de analizar las cosas. Me di cuenta de los impulsos que me movían en mi anterior versión. Los retuve. Analicé. Ya no encajaban. Deseché. Los cambié por los que encajan con mi nueva "yo".


viernes, 13 de marzo de 2026

¿MERECE LA PENA?

Intentando entenderle, se entendió a ella misma. Se dio cuenta de que ella tenía su mismo comportamiento, aunque más sutil, más sofisticado, en silencio...porque ella no contaba lo que sentía, como él sí hacía.

Entendiéndole, comprendió porqué había terminado todas sus relaciones. Entendió por qué se fue y también que estaba haciendo lo mismo con él. Fue consciente de que se estaba desconectando poco a poco, y en silencio, como quien abandona una habitación en plena noche, mientras su amante duerme tranquilo en la cama que han compartido, de puntillas y con los zapatos en la mano, para no hacer ruido, para no despertarle. De esta manera, cuando él despierte, ella estará lo suficientemente lejos como para que la huida sea un éxito. Él no tendrá capacidad de reacción. 

Por este motivo, ella callaba. Si él no escribía mensajes, ella tampoco. A veces, escribía algo neutro, y cuando él contestaba, ella tardaba en responder. Tampoco decía nada si habían hablado sobre quedar, pero finalmente, él no confirmaba. Se trataba de un motivo más para alejarse. Iba acumulando motivos, razones para alejarse sin culpa.

Ahora, que era consciente, tenía la opción de continuar con esa dinámica o cambiarla. Podía intentar explicarse. Avisar de que sentía que se desconectaba, que quería ir al cine, salir a cenar, que echaba de menos compartir canciones antes de irse a dormir... Pero le resultaba muy difícil cambiar su comportamiento y además, se preguntaba si merecía la pena hacer el esfuerzo con él que, al fin y al cabo, sería quien abandonaría la habitación a hurtadillas si ella no lo hacía antes.

sábado, 7 de marzo de 2026

¿ERES QUIEN QUIERES SER?

Hoy disfruto de uno de esos días en los que estoy sola en casa.

He aprovechado para levantarme tarde, cocinar, preparar el agua para hacer el cambio del acuario marino, cambiar el agua del acuario pequeño, regar las plantas y salir a caminar, cuando la lluvia ha dado una tregua. 

Mientras caminaba, he escuchado un podcast, en el canal Tengo un plan, entrevistando a Gabriel Rolón, un psicoanalista que sigo desde hace un año, aproximadamente, y al que me encanta escuchar porque siempre me hace reflexionar. 

Es un podcast largo, pero que creo merece la pena escuchar si tienes inquietudes, si te planteas si estás viviendo la vida que quieres vivir, si eres la persona que quieres ser, si crees que ha llegado el momento de cambiar patrones o cambiar el sentido de cómo vives las relaciones. 

He disfrutado escuchándolo. Me quedo con unas cuantas reflexiones que creo ayudarían también a algunas de las personas con las que me relaciono. Dejo aquí el enlace al podcast, por si quieres disfrutarlo. 

Mil gracias a los creadores del canal y a Gabriel Rolón.

Podcast Tengo un plan. Gabriel Rolón

miércoles, 4 de marzo de 2026

SIRENA VARADA

Una noche más, el ritual del baño. 

Enciende una vela. Hoy, de olor a frambuesa. Esparce un puñado de sales marinas.

Se introduce en el agua caliente. Se tumba en la bañera. Mete la cabeza. El cabello flota en la superficie mientras contiene la respiración. 

Deja salir un par de burbujas de su nariz. Permanece un poco más bajo el agua. Calma.

Lo sabe. Siempre lo sabe. La certeza le ha perseguido siempre. No sabe cómo lo sabe. Pero lo sabe. Nunca falla. Pero no puede decirlo. Cada uno tiene que hacer su proceso. Avisar nunca ha funcionado. Nunca le han creído. Tienes que estar preparado para entenderlo.

Piensa en el mar. Quiere volver allí lo antes posible. Sentirse en casa. Que sus pies se hundan en la arena blanca y plateada. Sentir la brisa en su cara. El olor intenso a mar. El agua fría en sus pies. 

Se queda flotando en la bañera mientras recuerda la letra de la canción de los Héroes del Silencio. Aquella época en la que esa canción era como un himno. Todavía no sabía que lo que creía que ocurriría era cierto. Le costaba creerlo aunque lo supiera. Nunca creyó merecerlo. Nunca creyó ser tan buena como para que se cumpliera, aunque en el fondo, lo supiera.

La letra de la canción irrumpe en su pensamiento. 

"Echar el ancla a baborY de un extremo la argollaY del otro tu corazónMientras tanto, te sangra
(...)
Y duerme un poco más, los párpados no aguantan yaLuego están las decepcionesCuando el cierzo no parece perdonarSirena vuelve al mar, varada por la realidadSufrir de alucinacionesCuando el cielo no parece escuchar."

lunes, 2 de marzo de 2026

RÁFAGA

La vio pasar como un suspiro. Casi desnuda, atravesó el recibidor y entró en el salón. Se quedó quieto en la escalera. Paralizado, sin saber qué pensar. Estaba demasiado cansado. Había sido un día largo.

El frío había vuelto, después de la tregua que habían dado unos días primaverales. Salió al porche. Se quedó de pie, mirando el parterre. Tenía que llamar al jardinero para quitar las malas hierbas. Después, plantaría los bulbos que había comprado.

Levantó la vista y miró el olivo. Su tronco, el suelo alrededor...Algo helado tocó su espalda. "No me toques. Estás fría. Tus manos están frías".

Por un instante, le pareció escuchar su risa, en un susurro. Miró la silla vacía en la que ella había estado sentada unos días atrás. Una ráfaga de aire frío le estremeció.

sábado, 21 de febrero de 2026

TUVE UN ALMENDRO

Hoy he dado un paseo largo por el Parque Lineal del Manzanares por su paso por Butarque. El río traía más agua que de costumbre, debido a las lluvias de estos días y el deshielo que las altas temperaturas está provocando. 

El camino se encontraba bordeado por los almendros en flor, que desprendían ese olor dulce tan característico. Recordé aquel tiempo en el que tenía un almendro y además de disfrutar de su agradable olor, comía sus almendras.

A veces, tengo la sensación de haber vivido tantas vidas, tan distintas... acompañada por diferentes personas.

En ocasiones, sentía que estaba en el lugar adecuado pero con la persona equivocada. Otras veces, pensaba que estaba en el sitio correcto y la persona con la que tenía que vivir esa situación.

Otras veces, me sentía sola, a pesar de estar sólo a unos centímetros de mi pareja, y en ocasiones, sentía que casi podía tocar a mi pareja a pesar de estar separados por miles de kilómetros.

Recordé algo que había vivido unos meses atrás, cuando alguien había gritado mi nombre, casi con desesperación, a pesar de que yo sólo estaba a unos metros, pero no podía verme porque un obstáculo físico lo impedía. Sentí como si estuviésemos en un bosque oscuro, inundado por la niebla, que impedía que nos viésemos, aunque estuviésemos tan cerca. Sentí el temor de la otra persona a perderme.

Mientras caminaba por el parque, hilando todos estos pensamientos, escuchaba en los cascos "A little respect", del grupo Erasure, "Oh baby, please, give a little respect to me". Mis ojos se inundaron de lágrimas.

miércoles, 18 de febrero de 2026

¿QUÉ PODRÍA SALIR MAL?

Los dos tenían la misma herida. Habían aprendido a ser autosuficientes, a no molestar, a no pedir ayuda. 

Cuando alguien intentaba facilitarles las cosas, se sentían extraños, como no dignos, no merecedores y, a la vez, sentían que estaban generando una deuda con la otra persona, que después tendrían que recompensar con creces. 

Por eso no les gustaba que les ayudasen. No sé sentían bien aceptando la ayuda, y además, se sentían una carga para la otra persona. 

La misma herida provocaba una inseguridad en los vínculos. No se creían suficientes. Sobrepensaban. Interpretaban las circunstancias de los demás como falta de interés. A la vez, tenían miedo al compromiso, a perder la libertad, a que les hicieran daño, y cuando sentían que el vínculo se estrechaba, ponían distancia. 

A veces, incluso, comenzaban relaciones con terceras personas, pensando dejar antes de que les dejaran, o simplemente, como plan B. Diversificaban el riesgo de la pérdida para amortiguar el dolor. 

Dos personas con un largo historial de relaciones y fracasos. Sentimientos de culpa y sensación de que acabarían solos.

Y un día se encontraron. Su reconocimiento de la misma herida en el otro provocó un vínculo rápido e intenso. ¿Qué podría salir mal?.

viernes, 6 de febrero de 2026

ANESTESIADA

El dependiente buscó el libro entre las estanterías. Yo no lo había encontrado. 
- Tendría que estar aquí, -me dijo-. Pero no lo encuentro.
Salí decepcionada de La Casa del Libro. La Gran Vía no presentaba su bullicio habitual. Demasiado calor. ¿Dónde podría encontrarlo?... De repente, recordé aquella librería pequeña de Malasaña, mi segunda casa en esa época en la que rondaba los veinte años. A pesar del calor, comencé a caminar en esa dirección.
- Por supuesto que tengo el libro..."La voz humana", de Jean Cocteau, -repitió en un susurro el dueño de aquella pequeña librería, mientras se encaminaba a una de las estanterías. 
Unos minutos más tarde, salí feliz del establecimiento, con el libro entre las manos. 
Había visto el monólogo representado varias veces, con la compañía de teatro en la que participaba mi amiga Henar. 
Me gustaba la profundidad de los sentimientos, cómo transmitía la desesperación y entendías la situación con pocas frases, pero precisas.
Pasaba las tardes grabándome en un cassette, interpretando el papel. Me gustaba ponerme en la piel de esa mujer e intentar sentir lo que sentía. Como si decir lo que decía pudiese invocar emociones en mí. Quería experimentar cómo se siente, cuando amas tanto a alguien, hasta el punto de no importarte no ser la elegida, con tal de retener al ser amado. 
Interpretar el papel me ayudaba a intuir sentir lo que era incapaz. En aquel momento, donde la anestesia emocional era tan fuerte, que no podía sentir, aunque lo intentara con todas mis fuerzas. A veces, me he sentido así. Ahora también, pero ya sé que ni siquiera Jean Cocteau podrá despertarme.

miércoles, 21 de enero de 2026

TRUMP. CUANDO UN IDIOTA GOBIERNA UNA DE LAS POTENCIAS MUNDIALES

No hay nada peor que un idiota con poder. He podido comprobarlo de cerca en la política madrileña, principalmente en la época en la que participé en la asociación de vecinos de mi barrio y los políticos y cargos públicos se acercaban a nosotros con intenciones de todo tipo. Te dabas cuenta rápidamente que el cargo les quedaba grande, pero al fin y al cabo, no eran personas muy poderosas, concejales o alcaldes a lo sumo. Su capacidad para extender su insensatez y estupidez estaba muy limitada, afortunadamente.

El problema surge cuando hay un idiota gobernando una de las potencias mundiales, y sobre todo, con una capacidad armamentística y de destrucción incuestionables.

Recuerdo aquella mañana de noviembre de 2016. Me encontraba en Las Palmas de Gran Canaria, en unas mini vacaciones. Encendimos la televisión en la habitación del hotel, y allí teníamos las noticias dando como ganador de las elecciones a Trump. Me pareció una broma de mal gusto, pero era real. Su mandato, como no podía ser de otra manera, no dejó lugar a dudas de que el cargo le quedaba grande. Después, llegaron unos años de respiro, con este narcisista abominable fuera de la Casa Blanca, aunque después de haber perdido las elecciones, intentó un autogolpe de Estado el 6 de enero de 2021, asaltando el Capitolio, después de que sus intentos de anular las elecciones que perdió, fracasaran. El amago del Capitolio no salió adelante pero sí mostró la cara dictatorial de un Donald Trump sin complejos.

Sin embargo, en noviembre de 2024, Trump vuelve a ganar las elecciones, algo que no logro entender. No soy capaz de ponerme en la cabeza de alguien que pueda votar a este personaje. La cuestión es que ya esta segunda vez, después de haber experimentado perder un poder casi sobrenatural, está dispuesto a no dejar títere con cabeza. Empezó atacando al resto de países con aranceles comerciales, despidió a funcionarios públicos, creó un cuerpo de seguridad privado que sigue todas sus órdenes sin cuestionarlas, aunque suponga tirotear a personas inocentes en plena calle,  secuestró y echó del país a familias enteras indiscriminadamente porque no cumplen su estándares de raza aria, secuestró al presidente de Venezuela sin ningún respaldo político del Senado y dejó en el Gobierno a una mujer de paja que manipula a su antojo, y ahora arremete contra Dinamarca porque quiere anexionar Groenlandia a USA, amenazando de nuevo con aranceles comerciales. Todo esto salpicado con comportamientos infantiles como publicar en redes sociales durante la madrugada chats privados mantenidos con presidentes de países europeos, o enfadarse por no haber recibido el Nobel de la Paz, cargando contra el gobierno de Noruega, creyendo que son ellos quienes deciden las personas galardonadas.

Sinceramente, no sé en qué acabará esta situación, pero me temo que, o alguien desde su propio partido le para de alguna manera, o viviremos una escalada peligrosa a nivel mundial. Hay personas que dan por hecho que perderá las elecciones de mitad de mandato en noviembre de este año, pero creo que todavía quedan muy lejos y aunque las perdiera, continuará en el poder y, además, podrá denunciar de nuevo un falso "pucherazo" electoral, legitimándole más en su loca persecución a quien no es tan naranja o fascista como él. Quizás, como humanidad, deberíamos empezar a pensar en "blindar" legalmente nuestras instituciones políticas para evitar que megalómanos dictatoriales y narcisistas llegasen al poder, o nos encaminaremos, más pronto que tarde, a la autodestrucción inexorable.

Quizás, haya esperanza después de que el primer ministro de Canadá plantara cara a Trump, en Davos, manifestando que el viejo orden mundial ha muerto y llamando a la creación de nuevas alianzas entre países.

domingo, 18 de enero de 2026

AUTOSABOTAJE

A veces, hay personas que te sorprenden. Yo misma me he sorprendido estos días, de algo que he experimentado, y creía que había superado.

En ocasiones, nosotros somos nuestros peores enemigos, creando historias totalmente falsas que damos por sentadas. En esta ocasión, no se trató de llenar con imaginación los vacíos de información. Se trató de tergiversar la información real para crear una historia completamente dañina para mí y que pretendía alejarme de la persona afectada.

Esta vez, he tenido la suerte de que la otra persona mantuvo la calma conmigo, a pesar de sentirse mal por mis afirmaciones. Actuó desde la madurez, la paciencia, la contención, la comprensión, la empatía y la tranquilidad. Me trató con cariño y ternura, a pesar de mi enfado. Me dio justo lo que necesitaba para darme cuenta de la trampa en la que me había metido yo sola, y además, a la que pretendía arrastrarle. Pero él no cayó. Es más, me cogió dulcemente de la mano, y tiró de mí, hasta la superficie.

Me recordó a aquel sueño que tuve hace unos meses, donde yo caía al agua, y él tiraba de mí hasta la superficie, y cuando salía, veía cómo apartaba los obstáculos para que yo pudiese avanzar. Mi subconsciente ya me estaba avisando que, en ocasiones, los malos augurios sólo existen en nuestros miedos.

Entendí por qué mi intuición pedía quedarme cuando mi mente gritaba que huyera. También entendí mi autosabotaje, y me alegré de que él fuese Él, porque fue capaz de reconducirme desde la calma y el cariño. 

Curiosamente, esa noche, volvimos al escenario de mi sueño. A ese sitio donde nos reflejan los espejos.

jueves, 15 de enero de 2026

ESCÚCHATE

Es frecuente que las personas cercanas nos den consejos. A veces, estos consejos parecen mandatos. Últimamente, además, ya lo comenté en otra entrada, puedes encontrar muchos de estos consejos o mandatos en las redes.

Las personas que nos encontramos en pleno proceso de cuestionarnos a dónde queremos dirigir nuestra vida, entre las que me incluyo, estamos más expuestas a recibir estos consejos. Escuchamos lo que debemos hacer. Lo procesamos, y a veces, nos sentimos mal porque no somos capaces de seguir estos consejos. Sentimos que nos hemos fallado a nosotros mismos, y a la persona que nos está acompañando en el proceso, por no seguir sus instrucciones.

Te piden que te alejes de las personas que no te valoran, y yo me pregunto ¿qué significa que no te valoran?. ¿Que no te escriben mensajes, al menos, tres veces al día?. ¿Que no te llaman todos los días?. ¿Que no te juran amor eterno antes de la quinta cita?. ¿Quizás yo misma estoy lanzando señales de que no valoro al otro?. Etiquetan, sentencian, nos miden a todas las personas con los mismos parámetros, sin tener en cuenta que cada uno arrastra su mochila, y la combinación de esas dos personas y cada una de sus mochilas, en un momento determinado, implican una conexión única que no se puede cuantificar ni juzgar.

Lo peor es que muchos de los consejos que escucho van en contra de mi experiencia personal. Se podría decir que las relaciones que he tenido refutan prácticamente todos los principios que escucho. Relaciones que para la mayoría serían idílicas fueron un fracaso, y relaciones que serían tildadas como desastrosas, resultaron ser muy buenas durante mucho tiempo. Lo que está claro es que con los estándares que, supuestamente, hoy deberíamos establecer y sostener, yo no debería haber iniciado ninguna relación.

En definitiva, para aquellas y aquellos que os estéis preguntando si optáis por el contacto cero, por ignorar las señales, o seguir al milímetro los consejos de familiares, amigos, o el algoritmo en las redes, yo también me sumo a dar consejos. Haced lo que queráis. Haced lo que sintáis que tenéis que hacer. 

No os sintáis culpables por dejar la relación. 

No os sintáis culpables por seguir en la relación. 

No os sintáis culpables por no escuchar los consejos.

Si decidís no decidir, está bien. Si decidís decidir, está bien.

Cada persona tiene su proceso, y nadie te puede forzar a tomar decisiones, porque al final, quien lo vivirá, quién lo sufrirá, quien lo experimentará, quien tendrá que vivir con lo que ocurra, eres tú. Nadie más. Ni familiares, ni amigos, ni terapeutas, ni coaches. Sólo tú, ante tus decisiones. Ante tu vida. Así que, escúchate en libertad. Sólo tú tienes la respuesta.


miércoles, 14 de enero de 2026

LA NO DESPEDIDA

Una despedida que no fue.

Una extraña sesión de cine en la que intentamos mantener una distancia imposible, que finalmente rompimos. 

Un último encuentro en el que volvimos al inicio, aún con más intensidad, al haber experimentado fugazmente la pérdida.

Lo intenté, pero fui incapaz de sostener la distancia.

Lo intenté, aún cuando aquella tarde, él me había sorprendido con algo que no podía imaginar. Cuando le vi, allí de pie, esperándome, supe que mi intento de huida sería en vano, pero necesitaba intentarlo. Aunque fuese para fallar. Aunque fuese para ser consciente de que aquella historia no había llegado a su fin.

sábado, 10 de enero de 2026

PRIVILEGIADOS

- No dejas que te quieran, - le digo.

Él se queda un momento en silencio. Después, contesta, pero no presto atención a lo que me dice. No se lo he dicho para que conteste. Lo he dicho sólo para que lo escuche, como hicieron conmigo en el pasado, en varias ocasiones.

A veces, es necesario que alguien nos muestre el bloqueo y el sabotaje que nos hacemos a nosotros mismos. A veces, es necesario que alguien nos diga esta frase, aunque sea una falacia, porque el amor no pide permiso para ser. Simplemente, es, a pesar de que la persona destinataria de ese amor no quiera ser amado, o incluso, ignore que es amado.

Confundimos ser amado con disponibilidad emocional. A veces, nos sentimos en la obligación de corresponder al amor que otra persona siente por nosotros, sin ser conscientes de que sentir, o el hecho de poder inspirar en otra persona ese sentimiento, es ya suficiente.

Paradójicamente, la misma persona que unos días antes había admitido no dejar que le quisieran, me dice "Somos unos privilegiados por sentir lo que sentimos. Piensa en cuántas personas no pueden experimentar esto". Tiene razón, pero ahí está la contradicción. Por un lado, rechazamos sentir y sentirnos amados, y por otro, nos percibimos como privilegiados por ambas cosas.

lunes, 5 de enero de 2026

ALMAS VIEJAS

Dicen que las personas con almas viejas aparentan ser más jóvenes. 

Ayer hablaba de esto con un familiar porque una tercera persona le había dicho que yo aparento más joven de lo que soy. Muchas personas me lo han dicho. Se sorprenden de mi edad. 

No sé si tengo un alma vieja, o un espíritu joven que me impulsa a estar en movimiento constante, tanto física como mentalmente.

La creatividad sigue desbordándome. Estos días estoy amasando arcilla, dándole forma de piedra plana. Lo pinto y dibujo una runa celta de protección, que regalaré a las personas cercanas. 

En el pasado, hacía esto periódicamente, pero el ritmo frenético de la vida consiguió que lo olvidase. He tenido que aburrirme y encontrarme completamente sola durante cuatro días para recordar este ritual, que se incluye en el impulso irrefrenable de cuidar a los demás. La diferencia ahora es que además de cuidar a los demás, me cuido yo.

Mientras amaso y pinto, reflexiono sobre situaciones del pasado, que se repiten en el presente. Se establece un debate interior, entre el ego y la consciencia, en el que nunca llegan a acuerdos. Cambio de opinión constantemente. Esta vez, evito ser dura conmigo misma y los demás, aunque a veces crea que no merecen mi presencia en sus vidas. 

He estado antes en este lugar, y sé que sólo es cuestión de tiempo. No es necesario tomar decisiones drásticas. Sólo tengo que seguir con mi vida, y el tiempo colocará las cosas en su sitio.

Recuerdo aquel primer "espejo" que encontré demasiado joven como para ser consciente de que su comportamiento, que tanto me enfadaba, era el mismo que yo tenía. Ambos fuimos replicando el patrón, en nuestras sucesivas relaciones. Él pudo cambiarlo hace un tiempo. Ahora, es mi oportunidad hacerlo también, aunque suponga pérdida. Y mientras amaso y pinto, envuelta en estos pensamientos, mi alma vieja me recuerda "Todo pasa".

viernes, 2 de enero de 2026

CIEN AÑOS DE SOLEDAD

Anoche terminé de ver la primera parte de la serie que adapta la novela de Gabriel García Márquez, "Cien años de soledad". Debo esperar a la mitad de año para ver la continuación.

Recuerdo cuando, siendo una niña, leí la novela como lectura obligatoria en el instituto. No podía dejar de leerla. Cuando ya me había acostado, seguía leyéndola en la cama, hasta las dos o tres de la madrugada. 

Era curioso porque Macondo me resultaba un lugar familiar, al igual que sus habitantes y las cosas "extraordinarias" que ocurrían. Es más, me transmitía paz. Me sentía transportada a casa. Para mí, el realismo mágico era normal. Estaba acostumbrada a las historias que mi abuela y mi madre me habían contado sobre mi familia, plagada de situaciones inverosímiles, extrañas coincidencias, o muertos que aparecían como si estuviesen todavía vivos. Ellas, las dos mujeres, eran el pilar familiar, como lo es Úrsula. La mujer, la madre, la abuela que sostiene a todos, incluso, a un pueblo. Capaz de poner límites con una autoridad indiscutible, y sobreponerse a las situaciones más dramáticas y dolorosas de manera inmediata para continuar sosteniendo a los que aún hay que sostener. Llorar sí, pero rearmada. El corazón destrozado, pero en pie. 

Macondo, situado junto a un río, a una ciénaga y al mar, me recordaba a Viveiro, la villa en la que mi abuela y mi madre habían nacido. Mi refugio. El lugar al que acudo cuando necesito paz.

Mientras pensaba en la historia de Macondo, recordé el taller donde Melquiades enseñó a José Arcadio la alquimia. A la vez, recordé algo que hice durante un tiempo, en el pasado. Algo que me daba paz porque, mientras lo hacía, sabía que tenía que hacerlo. Era una tarea pendiente que hacía con agrado, sintiéndome realizada, porque lo que creaba no era para mí, sino para las personas que tengo cerca.

Sin pensarlo, busqué en el armario la bolsa con los materiales que tenía olvidados. Las pinturas estaban bien, pero la arcilla estaba dura, así que la mezclé con agua y la amasé hasta darle la consistencia perfecta para ser moldeada. 

Estos días, aprovechando que sigo sola en casa, convertiré el salón en mi taller.


jueves, 1 de enero de 2026

FALSOS PREDICADORES

Estos días, que estoy de vacaciones, tengo tiempo para momentos de aburrimiento y aprovecho para visitar las redes sociales.

Sé que existe una burbuja digital en la que el algoritmo te vuelve su prisionero y sólo te muestra contenido relacionado con búsquedas en internet o conversaciones en chats, y como últimamente, reflexiono con amigas sobre las relaciones, no sólo de pareja, también familiares, pues el algoritmo lo sabe...así que me muestra contenido sobre relaciones.

De este contenido, hay cosas muy interesantes. Personas que explican de manera didáctica los mecanismos de los distintos tipos de apego, o nuestras respuestas emocionales, pero también hay otras personas que se dirigen a su observador con un tono dictatorial, incluso, con desprecio. Vamos, que casi te sientes insultada. Te dicen lo que tienes que hacer, y si no lo haces, prácticamente eres una estúpida. 

Siempre me han sorprendido estas actitudes hacia los demás, que juzgan y les dicen a los otros de manera inequívoca lo que tienen que hacer. Me sorprende que no sean capaces de darse cuenta de que cada persona y circunstancia son diferentes, y me preocupa que, cada vez más, sobre todo las personas jóvenes, toman como referencia indiscutible lo que ven en internet, sin poner en duda la manipulación a la que pueden estar sometidos con esos contenidos, y es que vivimos en un mundo en el que cualquiera con un móvil puede erigirse en el poseedor de la verdad absoluta y ser seguido por personas que no sólo no cuestionan sus contenidos, sino que siguen sus recomendaciones como si de un Dios se tratase.


Mamás y Papás: Una realidad que no debemos olvidar...

Una joya en el corazón de Madrid