domingo, 5 de abril de 2026

ADOLESCENCIA (SPOILER)

Me la habían recomendado en múltiples ocasiones, pero lo había pasado por alto, hasta que un comentario de alguien el otro día me recordó que la tenía pendiente. 

Desconocía la trama. Sólo sabía que se trataba sobre la adolescencia. Me ha gustado. Creo que aborda un problema que tenemos como sociedad, en el que convergen múltiples factores de los que hablaré en otra entrada. Ahora mismo, sólo voy a centrarme en la serie, de manera cronológica.

En primer lugar, me gusta cómo la cámara sigue a los personajes, convirtiéndose en un personaje más. Con sus movimientos, consigue meterte en el medio de la acción, como si fueras un espía invisible.

Algo que me ha llamado la atención es la naturalidad con la que trata el comportamiento de los distintos profesionales. Desde el cuerpo de la policía, como el profesorado, la psicóloga que hace la valoración en el centro de internamiento, o el vigilante. Describe la cotidianidad, vulnerabilidad, el conflicto interno, la sensibilidad, la humanidad, la ineficacia, la negligencia o el desbordamiento de algunos de esos profesionales, huyendo de los arquetipos idealizados para confrontarles con las situaciones que se dan en la realidad cotidiana.

Hace un retrato descarnado de la realidad en los institutos. El bullying como un comportamiento normalizado, la falta de autoridad de los profesionales, el código propio con el que se comunican los adolescentes, totalmente desconocido por los adultos, incluidas las figuras parentales.

La conversación entre la psicóloga y el protagonista es muy reveladora. Se muestra a un chico frustrado, con muy baja autoestima, que se siente fracasado, a pesar de su corta edad. No ha llegado, ni cree que pueda hacerlo nunca, a cumplir las expectativas que supone que su familia y la sociedad ha volcado en él. Busca una aprobación que no llega. Sus ataques de ira contra la psicóloga, cuando le confronta, da una idea muy clara de cómo debió ser la escena que desembocó en el asesinato. La falta de herramientas para manejar el rechazo provoca una ira incontrolable, que unida a la oportunidad y al arma adecuada, finaliza en un hecho atroz.

La familia es señalada, convirtiéndose también en víctimas del crimen. Los padres se culpan. Se preguntan qué han hecho mal, qué cosas podrían haber hecho diferente. Hablan sobre él en pasado, como si ya no existiese. Cada uno lo maneja de manera distinta. El padre más con el peso de la culpa. La madre ambivalente, sintiéndose culpable pero también siendo consciente de que es imposible tener todo bajo control. La hermana tiene una visión más objetiva y real de la situación, quizás porque no siente la responsabilidad que presentan los progenitores.

La escena final del padre sustituyendo a su hijo por el peluche, arropándole en la cama, procurándole un lugar seguro, resume esa frustración de haber fracasado como padre protector.

Sin duda, una serie para reflexionar. Tanto las figuras paternas, como los profesionales, y los adolescentes. La serie no retrata un hecho aislado, sino una realidad de la que debemos ser conscientes. Esta vez el resultado ha sido un asesinato, pero en otros muchos casos, la misma situación se ha convertido en un suicidio.

Los componentes son los mismos. Situación de bullying, ideas de que no son suficiente, frustración, creer que su vida es y será un fracaso, silencio, introspección... Unido a una personalidad que todavía se está formando, se convierte en un cóctel mortal que le arrastra a él o a ella, o a otra persona que se cruza en su camino.

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