miércoles, 1 de abril de 2026

EL TIEMPO NO EXISTE

Me encontraba en ese santuario al que recurro siempre que puedo. Mi lugar de paz. Tumbada en la bañera, sumergida en el agua caliente, mi mente retrocedió más de 25 años atrás.

Un encuentro inesperado con alguien de mi pasado, me transportó a aquel momento en el que la empresa constructora de mi piso, me dio las llaves. Fue una tarde muy emocionante, donde todos los vecinos recibimos la preciada entrada a nuestras casas. Algunos ya eran amigos. Otros, desconocidos, pero la vida tenía preparadas muchas sorpresas para nosotros. De hecho, uno de estos vecinos, en aquel momento, desconocido, se convirtió en mi pareja durante ocho años, un tiempo después, pero eso ya es otra historia.

Aquella tarde, mi pareja de aquel momento, me dijo algo inapropiado. Algo que ya no recuerdo. Otro vecino, que estaba junto a nosotros, intervino y me ofreció llevarme a mi nueva casa si mi pareja no podía hacerlo.
Este vecino se encontraba solo. Había roto con su pareja, con la que había comprado el piso. La felicidad que la gran mayoría sentíamos, para él era una sensación agridulce.

No sé cómo, cuando llegamos a la urbanización, y subimos a los pisos, ya noche cerrada, y sin electricidad todavía, sólo alumbrados por linternas y la luz de la calle, este vecino que se encontraba solo, subió conmigo a mi casa. Recuerdo que nos acercamos a la ventana del salón y nos asomamos, en penumbras. Era noviembre y hacía frío. No recuerdo si había alguien más con nosotros en ese momento. Sólo le recuerdo a él. Después, fuimos nosotros quien le acompañamos a su casa.

Unas semanas más tarde, le encontramos con su ex pareja. Parecía que habían retomado la relación y nos alegramos por él. Todo lo demás, es historia.

Abrí los ojos y me vi sentada en la bañera, en uno de los baños de ese piso que acababa de estrenar. Ya había luz, y agua caliente. Habían pasado también más de 25 años, aunque para mí hubiesen transcurrido sólo unos segundos. Pensé entonces que el tiempo no existe. Es una construcción que nuestra mente necesita para darle sentido a los acontecimientos de nuestra existencia, pero podemos revisitar esos lugares y vivir de nuevo esos momentos, aunque no sea lo que realmente está experimentando nuestro cuerpo.

En esos pensamientos, resonó una frase de Rubén, una persona que fue muy importante para mí en una época determinada. "Vas a destrozar tu futuro si sigues pensando que la vida es circular". Me lo decía él, que presumía de saber "detener el tiempo". Y, en efecto, el tiempo se detiene, y hasta retrocede, y cuando te das cuenta, han pasado 25 años, has tenido hijos, has tenido otras parejas, otros trabajos, seres queridos que ya no están, has evolucionado, y no sabes por qué, personas del pasado aparecen de nuevo en tu vida. De repente. Sin buscarlos. Quizás, sólo para recordarte que la vida es sueño, que todo depende de tu percepción de las cosas, que puede que haya vidas paralelas en las que las cosas ocurrieron de otra manera, y hay retazos que, de vez en cuando, se cuelan en esta vida que ahora percibes como única, cuando no se trata más que de un encadenamiento de variables y decisiones determinadas que hacen que las cosas sean como percibes que son.

Recuerdo entonces la mirada de una perra, con su cabeza apoyada en mis rodillas, y un gato sentado a mi lado, mirándome fijamente. En ese momento, sentí que los tres estábamos atrapados en otra vida posible. Escuché entonces su voz "La perra se comporta diferente cuando tú estás en la casa."

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