Estudié a Erich Fromm en la Universidad. Recuerdo haber leído "Del tener al ser". En su día, me impactó, y ahora vuelvo a revisitar la obra de este sociólogo, psicólogo, filósofo y humanista alemán, que en 1956 escribió "El arte de amar".
Estos días, estoy escuchando a Enric Corbera, del que hablaré en otro post, y ha mencionado en múltiples ocasiones este libro, por lo que he decidido leerlo. Sinceramente, creo que aparece en el momento más apropiado de mi vida, aunque como dice Enric Corbera, las casualidades no existen, y cierto es, porque sus enseñanzas me han llevado hasta este clásico que, creo todos los adolescentes deberían leer y analizar en los institutos.
Podría hacer un análisis de cada capítulo del libro, pero me voy a centrar en lo que realmente resuena conmigo en este momento de mi vida, y aunque él habla del amor fraternal, materno, el amor a uno mismo y el erótico, yo voy a centrarme en este último, que se basa en la unión profunda y exclusiva con una sola persona, combinando el deseo físico y la entrega espiritual.
La primera idea revolucionaria es que él no ve encontrar el amor como un golpe de suerte, sino como un arte, como la pintura, la escritura o cualquier otro arte que hay que cultivar, con esfuerzo, práctica, conocimiento y madurez. Para mí, la madurez es la clave, en mi caso.
Él no se refiere al enamoramiento inicial, en el que realmente estamos proyectando en el otro lo que nos gustaría que fuese, sino en construir el amor, tras esa fase inicial.
El amor es entonces una decisión consciente y un compromiso, donde debemos dejar de lado el egoísmo para poder conectar con la esencia del otro.
También habla de la necesidad de desarrollar cuatro pilares, que son la preocupación real por la vida de la persona a la que amamos, responder a sus necesidades, aceptarle como es, sin intentar cambiarle, y conocer al otro sin querer controlarle.
Me parece muy interesante también el amor a uno mismo, conocerse y aceptarse primero para, después, poder a amar a los demás. Si no te amas, si no sabes qué es realmente el amor porque no lo experimentas contigo, no puedes darlo a los demás.
Sin duda, una lectura para revisitar cuando el ego hable y se pierda el norte. Lo tendré como libro de cabecera. A todos los que me leéis, por favor, leedlo si no lo habéis hecho.


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