lunes, 5 de enero de 2026

ALMAS VIEJAS

Dicen que las personas con almas viejas aparentan ser más jóvenes. 

Ayer hablaba de esto con un familiar porque una tercera persona le había dicho que yo aparento más joven de lo que soy. Muchas personas me lo han dicho. Se sorprenden de mi edad. 

No sé si tengo un alma vieja, o un espíritu joven que me impulsa a estar en movimiento constante, tanto física como mentalmente.

La creatividad sigue desbordándome. Estos días estoy amasando arcilla, dándole forma de piedra plana. Lo pinto y dibujo una runa celta de protección, que regalaré a las personas cercanas. 

En el pasado, hacía esto periódicamente, pero el ritmo frenético de la vida consiguió que lo olvidase. He tenido que aburrirme y encontrarme completamente sola durante cuatro días para recordar este ritual, que se incluye en el impulso irrefrenable de cuidar a los demás. La diferencia ahora es que además de cuidar a los demás, me cuido yo.

Mientras amaso y pinto, reflexiono sobre situaciones del pasado, que se repiten en el presente. Se establece un debate interior, entre el ego y la consciencia, en el que nunca llegan a acuerdos. Cambio de opinión constantemente. Esta vez, evito ser dura conmigo misma y los demás, aunque a veces crea que no merecen mi presencia en sus vidas. 

He estado antes en este lugar, y sé que sólo es cuestión de tiempo. No es necesario tomar decisiones drásticas. Sólo tengo que seguir con mi vida, y el tiempo colocará las cosas en su sitio.

Recuerdo aquel primer "espejo" que encontré demasiado joven como para ser consciente de que su comportamiento, que tanto me enfadaba, era el mismo que yo tenía. Ambos fuimos replicando el patrón, en nuestras sucesivas relaciones. Él pudo cambiarlo hace un tiempo. Ahora, es mi oportunidad hacerlo también, aunque suponga pérdida. Y mientras amaso y pinto, envuelta en estos pensamientos, mi alma vieja me recuerda "Todo pasa".

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