Ha leído todas las entradas de este blog, e incluso, memorizado partes. A veces, me pregunta o me cuestiona sobre lo que escribo. Ahora no quiere escribir comentarios para intentar "desconectar" la intensidad, para no entrar en la misma dinámica del bucle. Mientras yo intento desvincularme emocionalmente, necesito vomitar mis emociones, y él necesita contenerlas.
Sabe que hay algunas entradas que no tienen fecha de publicación, y las encuentra aunque las oculte entre publicaciones de meses atrás. Las identifica porque el título es de color naranja, el color previo del hipervínculo antes de la lectura, tras la que se convierte en gris.
El blog se ha convertido en una guía de instrucciones, que lee para saber qué pienso y siento. Todo a la vista de cualquier persona que tropiece con estas líneas, pero con todo el sentido sólo para nosotros, que hemos experimentado, a fuego, el significado de cada frase. A veces, es un mensaje en código que sólo nosotros sabemos interpretar.
Es la radiografía de una relación que ha removido los cimientos de mis creencias, que ha provocado que me autoanalice hasta la extenuación, desmontando mi estructura emocional, y volviendo a reconstruirla con un paradigma completamente distinto, que se somatiza en mi cuerpo, ahora en un estado de paz y calma que muy pocas veces he experimentado. Ni una pizca de grasa. Todo músculo y hueso. Nada superfluo. Como es dentro, es fuera.
Todas las relaciones habían sido etiquetadas, sin lugar a dudas. Todas, salvo ésta, que ahora se ha convertido en otra cosa distinta a como comenzó, y que seguirá transformándose, no sabemos hacia dónde, pero que nunca desaparecerá, "pase lo que pase". Eso es lo único de lo que estamos seguros.


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