domingo, 16 de agosto de 2026

EL TIEMPO NO EXISTE (2)

Hace semanas, que me ronda en la cabeza, de nuevo, esta frase, a pesar de que ya escribí una entrada con el mismo título hace unos meses.

Las personas que me conocen no suelen saber que los relojes analógicos, de agujas, no funcionan en los lugares en los que yo estoy.

Comencé a darme cuenta cuando me independicé. Mi madre me había regalado un reloj de cocina que siempre se atrasaba. Daba igual que cambiara las pilas, en pocos días, me daba cuenta de que estaba atrasado de nuevo, hasta que finalmente se paraba.

Compré entonces otro reloj para la cocina, y uno para él salón. En poco tiempo, volvió a ocurrir lo mismo, con los dos. En ese momento, me dí cuenta de que siempre tenía que poner en hora el reloj de pulsera. 

Hace muchos años que quité los relojes analógicos de las paredes de mi casa, y uso un reloj automático de pulsera, que normalmente tengo que ajustar la hora igualmente.

Últimamente, me he dado cuenta de que cuando estoy con determinadas personas, el tiempo transcurre mucho más rápido de lo habitual, no sólo para mí, sino también para la otra persona.

También circula una teoría que dice que el día ya no dura 24 horas, sino 16. Unos monjes tibetanos se dieron cuenta al descubrir que las velas que siempre se habían consumido en 24 horas, ahora duraban 8 horas más. Eso tendría sentido con la percepción de que el tiempo transcurre más rápido. Sin embargo, no explica por qué los relojes se atrasan cuando yo estoy cerca.

Tumbada en el sofá, junto a mi fiel compañero Pancho, pienso en todo esto y en mi mente aparece el cuadro La persistencia de la memoria, de Salvador Dalí, una obra que siempre me había intrigado y que ahora comienzo a entender.

No hay comentarios:

Mamás y Papás: Una realidad que no debemos olvidar...

Una joya en el corazón de Madrid